LA LÓGICA DE UN PANTEÓN
Restauración ermita de Santa Ana de Porcuna (Jaén)
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Año obra: 2022

Año proyecto: 2014

Estado: Construido

Localización: Calle Santa Ana s/n. Porcuna (Jaén)

Promotor: Ilustre Ayuntamiento de Porcuna

Arquitecto: Pablo M. Millán Millán

Colaboradores: Rafael Jerez Romera (Arq. Técnico); Javier Serrano Terrones (Arq. Técnico); José Luís González Gallego (Ejecución de obra); Rafael Antonio Saco Montilla (Arqueología); Inmaculada Luque Pecci (Ingeniería); Tecnisondeos S.C.A. (Estudio geotécnico); Iguzzini (Luminotecnia).

Construcción: Ilustre Ayuntamiento de Porcuna

Fotografía: Javier Callejas Sevilla

El espacio arquitectónico queda definido con la luz y la materia. Construir un espacio no es un ejercicio constructivo, sino el proceso por el cual estos dos elementos conviven. Trabajamos sobre los restos de lo que fue la ermita de Santa Ana de Porcuna. Un espacio maltrecho por los avatares del abandono e intervenciones agresivas con el edificio. El objetivo principal del proyecto era, recuperando y restaurando las preexistencias, dotar al elemento de la espacialidad necesaria para recuperar lo esencial del ámbito religioso.

Con la entrada de la luz de forma ordenada, sobria y serena se ha conseguido recuperar la dimensión de lo trascendental de la arquitectura. Para ello, como si de un panteón se tratara, se ha abierto un óculo vertical que tensa el espacio y deja “caer la luz que viene de lo alto”. Dada la componente arqueológica de lugar de enterramientos y sepulcros (resultado obtenido de las diferentes excavaciones arqueológicas) la nueva intervención debería recuperar la volumetría y además dotar de lo necesario para caracterizar esta arquitectura como la de un espacio religioso.

La intervención para la Iglesia de Santa Ana en Porcuna se organiza en tres frentes diferentes: excavación arqueológica (con la correspondiente conservación de los restos), restauración patrimonial de las estructuras emergentes y la incorporación de mínimos elementos arquitectónicos contemporáneos para la puesta en valor del nuevo espacio. Así con ese “noli me tangere” conseguimos que las preexistencias convivan con elementos contemporáneos, sabiendo en todo momento qué ha sido restaurado y qué ha sido incorporado.